Archivo para la categoría 'sublime'

James Turrell (Los Angeles, Estados Unidos, 1943)

turrell-inst-002turrell-inst-001turrell-arch-004turrell-arch-001Sus estudios de pregrado en Pomona College estuvieron enfocados en la psicología y las matemáticas; más tarde, en la escuela de postgrado, estudió arte. Cursó un MFA en arte en Claremont Graduate School en Claremont, California. El trabajo de Turrell explora la luz y el espacio, habla al espectador sin palabras, e impacta al ojo, cuerpo, y mente con la fuerza de un despertar espiritual. “Quiero crear una atmósfera que pueda estar conscientemente conectada con la mirada,” dice el artista, “como el pensamiento sin palabras que viene al observar fuego” . Con estudios de psicología perceptual e ilusiones ópticas, el trabajo de Turrell nos permite “vernos viendo”. Ya sea atrapando la luz al atardecer o transformando el brillo de un set de televisión en un portal fluctuante, el arte de Turrel sitúa a los espectadores en un reino de pura experiencia. Cerca del Gran Cañón y el Desierto Pintado de Arizona se encuentra Roden Crater, un volcán extinto que el artista ha estado transformando en un observatorio celestial durante los últimos treinta años. Trabajando con fenómenos cosmológicos que han interesado al hombre desde los inicios de la civilización y han provocado respuestas tales como  Stonehenge y el Calendario Maya, el cráter de Turrell trae los cielos a la tierra, enlazando las acciones de las personas con los movimientos de los planetas y las galaxias distantes. Su fascinación con el fenómeno de la luz está conectada a una búsqueda personal e intima del lugar del hombre en el universo. Influenciado por su fe cuáquera, que caracteriza teniendo una “sencilla y estricta presentación de lo sublime” el arte de Turrell provoca una mayor autoconciencia a través de una disciplina similar de contemplación silenciosa, paciencia y meditación. Sus instalaciones etéreas llevan las propiedades comunes de la luz a comunicar sentimientos de trascendencia y divinidad.

Diller & Scofidio

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El objetivo que los arquitectos se marcaron fue construir nada. Algo informe, sin peso, sin escala, sin rasgos, sin significado. Y el proceso de diseñar nada comenzó a arrojar desde sus primeros esbozos una masa con forma de nube suspendida sobre una superficie acuática. Sus autores rechazaron asociarlo a las certezas derivadas de su parecido con la imagen de algo conocido, prefiriendo imbuirlo de ambigüedad. No era un edificio nube, era un edificio difuso. Con ello, se afirmaba que la importancia de esta idea arquitectónica era su sustancia conceptual y no su entidad física.
Elizabeth Diller y Ricardo Scofidio comenzaron a trabajar juntos en 1979, un periodo de crisis económica que repercutió en dificultades para que los arquitectos pudieran construir y que a ellos les permitió concentrar su trabajo en diseñar performances e instalaciones que interactuaban con edificios, transformándolos y dotándolos, a través del despliegue de imágenes, objetos y signos, de significados alternativos.
Esto les ha conducido a concebir su actividad, su identidad intelectual y creativa, desde la complejidad que conlleva fusionar el ser arquitecto y el ser artista, aunando dos esferas que a menudo los arquitectos asumen que no es posible equilibrar en una misma dimensión. Artistas / arquitectos la trayectoria desarrollada por Diller y Scofidio -asociados a Charles Renfro desde 2004- abarca edificios, planificación urbana, arte público, obras artísticas, teatro y danza experimental, libros y proyectos en internet.
La obra de Diller Scofidio + Renfro surge de una investigación teórica no dogmática, abierta desde una perspectiva poética y radical a las nuevas tecnologías como signo y elemento creador de modos de percepción e interpretación. La experimentación aferrada a los planteamientos de lo artístico ha llevado a este equipo a desarrollar una forma de pensamiento liberado de las convenciones que rigen la idea de lo que constituye lo arquitectónico. Tratar de descubrir, desvelar, las posibilidades de que la arquitectura genere experiencias que trasciendan los estados de vivencia conocidos.
Blur Building fue la realización de una imagen existente, pero nunca antes -que se recuerde- construida. La imaginación humana ha concebido arquitecturas fantásticas, cuya materialidad etérea era el factor que simbolizaba su naturaleza mágica. Diller, Scofidio + Renfro no concibieron su edificio inspirados por esa concepción de sublimidad, sino con el propósito de desafiar al principio básico de la arquitectura: su materialidad. Construyeron una gran estructura ligera -basada en un diseño de 1950 por el ingeniero visionario R. Buckminster Fuller- que quedaba envuelta por una neblina creada por agua bombeada desde el lago, filtrada y dispersada por 31.500 pulverizadores de alta presión. El «no-edificio» -como lo definieron sus autores y que fue el pabellón principal de Expo 0.2.- podía acoger a 400 individuos, para quienes, una vez se adentraban en la masa de niebla, desaparecía progresivamente cualquier referencia visual o acústica, quedando envueltos por la difusa materia permanentemente blanca y el sonido monótono de los pulverizadores.
Lo efímero de esta construcción se transforma en un factor secundario, dada la fuerza de lo creado. La naturaleza de la idea de la que emergió Blur Building y la sofisticada inteligencia con que se resolvió, mediante un sistema básico, su construcción marcaron un punto de reflexión crucial sobre los potenciales de la arquitectura y la pregunta de hacia dónde puede derivar y cómo podrá transformarse su sustancia. A diferencia de otros, que sostienen que la arquitectura devendrá progresivamente un ente mutante y transformable y que esto será resultado del efecto de la evolución de las tecnologías, Diller Scofidio + Renfro evidenciaron con este edificio que cualquier cambio procederá de la intensidad mental y sensorial con que seamos capaces de plantear la realidad.
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Para la Bienal de Liverpool, Diller & Scofidio + Renfro presentaron esta instalación de arboles danzarines.

La instalación consiste en 17 arboles dispuestos en un solar anteriormente abandonado. Algunos árboles estan provistos de un sistema eléctrico y lentamente comienzan a girar.

Las sombras se mueven a una velocidad artificial, transformando los patrones que podemos ver en la naturaleza, y esto supone la reinvención de un parque convencional en el que ahora los arboles se mueven alrededor de las personas.

En vez de girar tu alrededor de los árboles, ellos giran a tu alrededor…

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Vía Arquinoias, y ABC

The New York City Waterfalls, Olafur Eliasson

Ya he mencionado a Olafur Eliasson en otra entrada.

The New York City Waterfalls es una de sus obras recientes,  y estuvo desde 26 de Junio hasta el 13 de Octubre de este año en Nueva York.

Rosemarie Laing (Brisbane, Australia, 1959)

«Entiendo la imagen necesaria.
No entiendo la fotografía.

Instrucciones:

La idea es todo.
La imagen existe en relación a la idea.

La belleza es inútil.
Es infinitamente deseada y completamente inútil.
Cuando sea necesario – explote la belleza – para darle a la imagen lo que es necesario.

La composición es una estupidez.
Cuando sea necesario– explote la composición – para atrapar la mirada del espetador en la idea.

La imagen debe vivir.
Debe haber vida más allá de las problemáticas de la imagen en sí misma.

La imagen más inspiradora que se ha hecho es la de Nauman en su fracaso intentando levitar en el estudio. Todo tiene que ver con con la paradoja crucial de la intención del artista. Esto revela que el inherente fracaso de todas las imágenes es esencial al proceso y que las imágenes que resultan de este nunca completan la idea necesaria.

~ Rosemarie Laing.

Andy Goldsworthy (Cheshire, Inglaterra, 1956)

“And that’s what art’s about, isn’t it? …
It makes you see things in a different way
than you would normally.”

Andy GoldsworthyAndy GoldsworthyAndy GoldsworthyAndy GoldsworthyAndy GoldsworthyAndy Goldsworthy

A diferencia de la primera generación de artistas del Land-Art, como Michael Heizer o Walter De Maria, las esculturas de Andy Goldsworthy no constituyen ningún tipo de agresión contra el paisaje. Se trata de intervenciones mínimas, realizadas con materiales encontrados en el entorno natural,  manipulados con acciones simples y el cuerpo del propio artista (fuerza, pies, manos, dientes, etc). La actividad escultórica de Goldsworthy tiene bastante que ver con cierta cotidianeidad nostálgica pre-industrial, a partir de paseos, encuentros y sutiles transformaciones de un entorno natural apenas manipulado.

Texto de “El Blog del Guerrero” 

Matthew Barney (San Francisco, Estados Unidos, 1967)

matthew barney

Matthew Barney inventa un universo poblado de criaturas oníricas, drag queens y sátiros…Experto en hibridación, explora las variedades infinitas que se le ofrecen desde que decide sobrepasar los generos humano/animal, femenino/masculino. Ex modelo a fines de los 80, Barney comienza por exhibir su cuerpo desnudo, o vestido con un traje de baño blanco al estilo hollywood. Ex deportista de alto rendimiento, realiza también performaces seudo-deportivas (carrera de obstáculos con ropa larga). Deportivo transvestido, Barney es la imagen ideal del androgeno de fin de siglo. En 1992, el hombre moderno se vuelve ” post humano” y el artista hace una remarcable aparición en una exposición del mismo nombre. El año siguente, en la bienal de Venecia, recibe un premio por “Drawing restraint 7″, un video en donde unos sátiros simulan una violación en la parte de atrás de una limusina. Narciso ambiguo, comienza ese mismo año su serie de películas “Cremaster”: delirios transexuales, búsqueda de una identidad sexuada, Barney crea el híbrido a su imagen y semejanza.

Olafur Eliasson (Copenhague, Dinamarca, 1967)

olafur eliasson

Olafur Eliasson trabaja con la naturaleza, se inspira directamente en ella pero se desenmarca a la vez del land art, porque dice que es una especie de colonización de la naturaleza por el hombre. A la inversa, pone el acento sobre la relación que cada uno mantiene con la natiraleza y utiliza la potencia del paisaje islandés: sus instalaciones (o fotografías) hechas de humedad, de niebla, de plantas, de agua en todos sus estados, apuntan a permitirle al espectador una suerte de autorretrato a través de la experiencia activa de la obra. La inmaterialidad de sus espacios está reforzada por el trabajo con la luz, tomado directamente de los trabajos estroboscópicos de Harold Edgerton. El carácter efímero de sus obras sólo adquiere sentido a partir de la posición del espectador, que reacciona a partir de referentes personales ante la deliberada ausencia de símbolos explícitos y de sentido determinado. El artista afirma de hecho que podría no trabajar con la naturaleza pero con la música. Algo que tiene que ver con el método más que con lo material: Olafur Eliasson pregunta acerca de las condiciones de la subjetividad.