



”LaChapelle es una verdadera máquina de fabricación de conceptos visuales que son diseminados hacia todos los medios contemporáneos. Sus ideas han alimentado durante las últimas dos décadas a revistas, televisores, afiches, tapas de discos, computadoras, libros y catálogos de arte; aportando dosis hiperbólicas de brillo y desenfado. Reproducidas cientos de veces, traspuestas de un medio a otro, sus imágenes consiguen clavarse como anzuelos sorprendentemente eficaces en los ojos que divagan buscando qué consumir”.







Vanessa Beecroft “pinta” retratos individuales y de grupo en tres dimensiones con chicas y mujeres. Ocupan una determinada sala durante un determinado tiempo, la artista las viste, normalmente con poca ropa, a menudo llevan peluca y nunca tienen contacto con los espectadores. El resultado de esto es una atmósfera fría, extraña e inquietante que hace que el espectador se sienta fuera de lugar, como las propias modelos que parecen simplemente estar esperando algo.
“Me interesa la interrelación entre el hecho de que las modelos sean mujeres de carne y hueso y funcionen como obras de arte o imágenes”



La obra de Mariko Mori nos ofrece una suerte de imaginario postmoderno donde se desdibujan las fronteras entre lo natural y lo artificial, lo real y lo virtual, lo humano y lo tecnológico. Tanto esos personajes retrofuturistas en los que ella se transforma en sus obras iniciales, la colegiala vestida de colores brillantes de Birth of a start, o la sonreída geisha que sorprende a los transeúntes en el distrito financiero de Tokio con una taza de té en Ceremony of tea, la prostituta chic hablando por celular en Red light; o sus personificaciones espirituales asiáticas, más relacionadas a la búsqueda de un alma colectiva que parece haberse extraviado en el Japón del mundo global, tal como lo plantea Win Wenders en su película Tokio-Ga; o sus video esculturas espaciales y tecnológicas, nos ofrecen en su evolución y diversidad, en su apariencia de mundo de látex, de estética de video del MTV de artistas pop de los 80’s, una inquietante y seductora reflexión sobre nuestra época, tan dada a inventar nuevas formas de evasión y perversión, tan agobiante en su eterna proliferación de imágenes sin trasfondo, sus mundos virtuales interconectados de la superautopista de la información, a través de la cual miles o quizá millones de personas, en una hermandad secreta se relacionan evadiendo el caos y la soledad.






“Las enormes fotografías de Gursky recrean multitud de detalles, recordando a algunos de los maestros de la escuela flamenca (Van Eyck o Vermeer). El espectador queda pues sumergido en un universo desconcertante pero enormemente atrayente y sugestivo. La contemplación metódica de la realidad percibe cada elemento con una concreción que no se corresponde con nuestra desenfocada mirada cotidiana, acercando a nuestra memoria ciertas categorías de lo sublime, donde el individuo experimenta el vértigo que subyace a su existencia ante el impacto de los fenómenos naturales. Gursky adapta esta categoría a los procesos contemporáneos y parece encontrar también ese abismo en el paisaje social, natural y urbano creado por el hombre.”




Jeff Koons apareció en el arte a mediados de la década de los ochenta como miembro de una generación ocupada en explorar el significado del arte en una era saturada por los medios de comunicación y por la crisis de representación que esto conlleva. Ex corredor de la bolsa, movido por una declarada intención artística de “comunicarse con las masas”, Koons se inspira en el lenguaje visual de la publicidad, el marketing y la industria del entretenimiento. Poniendo a prueba los límites entre alta y baja cultura, su colección escultórica incluye aspiradoras encerradas en contenedores de plexiglás, balones de baloncesto flotando en acuarios de cristal y homenajes en porcelana de Sèvres a Michael Jackson y la Pantera Rosa. Con su trabajo pretende darle al arte un carácter de bien de consumo inclasificable dentro de la jerarquía de la estética convencional.



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Shaofeng pinta a sus sujetos, campesinos de zonas rurales de China, mientras ellos lo pintan a él. El resultado, presentado como enormes series, es impresionante.