





En un permanente intercambio de preguntas y respuestas acerca de qué es la escultura y cómo está constituida, Erwin Wurm ha trabajado por más de 25 años en un cuerpo de trabajo de muchas capas y que puede ser comprendido como un estudio de larga duración de la escultura como concepto. Para Wurm, cualquier cosa puede convertirse en escultura: acciones, instrucciones escritas o habladas, y un pensamiento. Su arte en general considera elementales y banales las necesidades y acciones de la vida, y es así como su perversión puede ser expresada a través de las deformaciones físicas. El artista explora problemáticas tales como la locura por la delgadez , la obesidad, la moda, la publicidad la cultura del consumismo.





Bronce, cera o silicona, cualquier material es factible de ser modelado por Kiki Smith para representar diferentes aspectos de la anatomía humana, así como enormes figuras de cuerpo entero, con las que la artista lleva más de veinticinco años trabajando. En los últimos tiempos, su universo plástico se ha enriquecido con nuevas vías de investigación que han complementado las formas humanas con aspectos subjetivos relacionados con la religión, el folclore, la mitología, la naturaleza, el feminismo o incluso la historia del arte, de la que ella constituye ya una figura destacada.




Whiteread se aleja de la inmediatez y el gusto por la fuerza del poder visual para ofrecer piezas frías en las que el espacio interior de los objetos es revertido hacia fuera, es decir, presentados en negativo. Su propuesta posee un sentido reflexivo hacia la usual comprensión que se tiene en torno a la obra de arte y por ello invita a un nuevo acercamiento hacia éstas, en el que la funcionalidad de los objetos y la concepción del espacio que poseen y ocupan, como materia, pretende ser redefinido. De esta forma, buena parte de las piezas de Whiteread constituyen macizos bloques que muestran una cara desdoblada de los objetos, aquella producida a partir del vaciado de moldes de su parte interior, poniéndose en evidencia de manera clara y constante varias de las ideas contrapuestas sobre las que la artista reflexiona: copia-original, público-privado y presencia-ausencia.





La práctica artística de Livia Marin está centrada en lo cotidiano, en general objetos producidos en masa como tazas, platos, labiales, mamaderas, botellas, y tapas. Utiliza estos objetos para hacer nuevos objetos ya sea manipulándolos, utilizándolos como moldes o generando copias transformadas en materiales inusuales, generalmente industriales.
Para Marin no es realmente importante quien es el constructor de la obra, pero como ha sido construída y le interesa particularmente la relación entre los nuevos objetos y los originales. Estos nuevos objetos son bellos, siempre intrigantes, y a veces desconcertantes.