Yayoi Kusama (Matsumoto, Japón, 1929)
Yayoi Kusama ha experimentado alucinaciones y pensamientos obsesivos de naturaleza suicida, desde su niñez.
Ella dice que desde muy pequeña sufrió de severos abusos físicos de su madre.
Muy temprano en su carrera comenzó a cubrir superficies (muros, telas, objetos de uso cotidiano y cuerpos) con los puntos que ya se han convertido en una especie de marca registrada de su trabajo. Sus vastos espacios de puntos o “redes infinitas” como ella los llama vienen directamente de sus alucinaciones.
Su trabajo comparte ciertos atributos con el feminismo, el minimal, el pop y el expresionismo abstracto, pero ella simplemente se describe como una artista obsesiva. Su trabajo está impregnado de contenido autobiográfico, psicológico y sexual, e incluye pinturas, esculturas blandas, performance e instalaciones.
Kusama también ha escrito novelas y poemas, ha hecho películas y diseño de vestuario.
Hoy, ella vive, por opción propia, en un hospital para enfermos mentales en Tokyo, donde ha continuado produciendo desde mediados de los 70.
Su taller queda cerca del hospital.
“Si no hubiese hecho arte, me hubiera suicidado hace mucho tiempo”
Un día estaba mirando los patrones de flores rojas del mantel de la mesa, y al mirar hacia arriba noté que el mismo patrón cubría el techo, las ventanas y los muros, toda la habitación, mi cuerpo y el universo. Sentí como si comenzara a auto-anularme, a mezclarme con el infinito del tiempo y el absoluto del espacio, reducida a la nada. Cuando me di cuenta que esto estaba realmente sucediendo y no se trataba solamente de mi imaginación, quedé aterrada. Supe que debía correr sino la ola de flores rojas me mataría. Subí desesperadamente las escaleras. Los peldaños comenzaron a desplomarse, me caí y me torcí el tobillo”











