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Paul Mc Carthy (Utah, Estados Unidos, 1945)

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¿Cómo define la violencia en su obra?

PM. Mi trabajo no es una manifestación violenta. Trata sobre una violencia ficticia, del tipo que se puede ver en las películas. Empleo los mismos trucos, por ejemplo, las prótesis de plástico o una mano artificial. Uno de los personajes que aparecen en mis actuaciones, Big Robert, posee unas manos enormes. Al mismo tiempo, yo introduzco la mía en su interior para manejarlo. Lo golpeo con un movimiento convulso y repetitivo que produce un efecto hipnótico, durante el que sus dedos de látex se llegan a romper. Por un momento, el público se asusta. Puede que me haya cortado la mano. Es entonces cuando surge la duda. El público no sabe si reírse o asustarse ante la brutalidad de los golpes. Se ríen del chiste, de la enorme mano protésica, de la sangre artificial. Pero, al mismo tiempo, hay un elemento brutal y les incomoda que les haga gracia. Mi trabajo consiste en una especie de brutalidad virtual, ficticia.

Su trabajo también evoca la violencia social…

PM.Sí. Muchas de mis obras tratan sobre la violencia familiar, el abuso, la opresión y la dominación. La más frecuente es la relacionada con los niños. Sin embargo, no ilustro literalmente estos temas en mi trabajo, sino que, más bien, son asuntos que se evocan de un modo indirecto. Pero en sus actuaciones a menudo utiliza su propio cuerpo como un objeto. Hacia finales de los años 70, estaba más interesado en lo específico. Mis performances se orientaban hacia la realidad; después me interesé por la confusión entre la realidad y la ilusión. Comprendí que la necesidad de generar violencia, la necesidad de la violencia física, no correspondía a una realización específica. Me fui interesando cada vez más en representarla. Esa es la razón de que use ketchup. Lo utilizo como si fuese sangre y como símbolo de nuestra sociedad de consumo. También empleo sangre de verdad. Lo más interesante fue darme cuenta de que la sangre podía ser real o artificial de manera simultánea y el efecto era el mismo.

Un cuerpo maltratado, odiado, es, a veces, su tema central…

PM.Utilizo el cuerpo como un receptáculo de los temores, la obsesión y el conflicto que se genera en nuestra sociedad, aunque no siempre poseo el control total durante una performance. Los elementos pueden interactuar entre sí y permitir que afloren o no diferentes emociones. Lo único que hago es establecer la situación, después permito que suceda lo inesperado, aquel fenómeno mental o físico que provoca una reacción con el cuerpo mismo.

¿Se considera usted una especie de salvador gracias a su trabajo?

P.M.No, nunca he pensado que mi arte pueda sanar a alguien o a algo: ni a mí mismo ni a la Humanidad ni a nuestra sociedad. Quizás se trate de una denuncia, pero desconozco hasta qué punto mi arte afecta al público. No sé lo que gana o pierde con él.

Emplea diferentes técnicas y gran variedad de materiales. ¿Desea crear una confusión de géneros? Los dibujos y esculturas siempre guardan relación con la performance. Cada soporte, cada material, está entrelazado con otro. A menudo, el mundo del arte aparece compartimentado. A un lado están los pintores y, al otro, los escultores. Yo rompo esos compartimentos. También utilizo los objetos, los juguetes, la publicidad, los productos de la televisión y los subvierto. Siempre existe una crítica implícita, otra utilidad que extraer de ellos. De hecho, yo mismo fabrico los objetos. Los juguetes y las marionetas no siempre son completamente industriales. En todos los elementos interviene la imitación para criticar nuestra sociedad, mezclada con mis obsesiones. Es una manera de reinventar nuestro mundo. ¿Intenta ofender y escandalizar deliberadamente al público?

PM.No me interesa la simple idea de escandalizar. Intento crear imágenes que resulten evocadoras. Para que puedan existir, el público debe mostrar preocupación. Pero sí, tengo un cierto problema con el término escandalizar. Cuando planeo alguna de mis representaciones, jamás pienso en que puedan escandalizar a la gente. Hay ocasiones en que sucede lo contrario. Me escandaliza que algunas personas se escandalicen. Cuando menciono algún tabú, como el arquetipo del padre y el bestialismo en Garden (Jardín), donde una figura con los pantalones bajados se masturba contra un árbol, no intento romper el tabú, sino resaltarlo. Existen distintos niveles de reacción en función del individuo. A algunos les ofende y a otros les hace reflexionar. Las piezas no funcionan de la misma manera, aunque estoy menos interesado en la gente que pueda sentirse escandalizada y más en aquellos que estén dispuestos a pensar.¿Intenta ofender y escan

Su trabajo, que es muy independiente y siempre resulta rebelde, se ha convertido en un instrumento de intercambio y posee un valor de mercado. ¿Cómo resulta vivir con semejante paradoja?

P.M Para mí supone un cierto dilema. Mi trabajo cuestiona el abuso de poder, que a menudo tiene una conexión con el dinero. Ahora mis obras circulan entre los ricos y entre las instituciones dominadas por ellos. Irónico. Sin embargo, comparado con una producción cinematográfica, mi arte no cuesta tanto. ¿Que si me siento a gusto vendiendo mis creaciones a los millonarios? Eso depende de sus objetivos, de lo que hacen con su dinero y la manera en que lo obtienen. El tema no es nuevo. Los artistas, durante el Renacimiento, trabajaron para la Iglesia. La situación ahora resulta muy ambigua, aunque espero que la tecnología sea capaz de liberar la comunicación casi totalmente. Para el arte, Internet es una plataforma global que le otorga mayor poder.

Entrevista vía EL MUNDO

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Chanel Mobile Art

Desde el comienzo de su carrera, hacia finales de los años 70′s, los complejos diseños de la arquitecta iraquí Zaha Hadid se han caracterizado por sus innovadoras y atrevidas soluciones formales. A casi tres décadas de haber iniciado su carrera profesional Hadid ha realizado casi todo tipo de proyectos que van desde edificios de vivienda, oficinas, restaurantes, museos, centros de arte y ciencias instalaciones deportivas, pabellones para las más importantes ferias de arte y diseño, entre otros.En sus diseños constantemente experimenta con formas que rompen con la noción euclideana del espacio, ya que juega con elementos arquitectónicos que se curvan de piso a techo o con estructuras que retan a la fuerza de gravedad, provocando tensión en el espacio ya que dan la impresión que pudieran desplomarse o intersectando muros que generan ángulos muy agudos, además de muchos otros recursos que rompen con la ortogonalidad de los espacios arquitectónicos convencionales.-Chanel Mobile Art-, una de las más recientes creaciones de Hadid, es uno de los espacios que mejor refleja la distancia que tiene la arquitecta de orígen iraquí con respecto a la arquitectura moderna de funciones específicas, resuelta a partir de una extrema economía de medios y formas áridas y duras. -Chanel Mobile Art- es un encargo que le hizo Kart Lagerfeld, director de la casa de modas francesa Chanel a la ganadora del premio Pritzker del 2005, quien para la solución formal de esta obra se inspiró en la famosa gardenia blanca, uno de los elementos más representativos de Coco Chanel.
El proyecto es un museo en donde se exhibirán obras realizadas ex profeso para este espacio y que parten del lenguaje visual de Chanel. Una de las características más importantes de Mobile Art es que fue concebido como un -edificio nómada- ya que la intención de la casa de modas es que recorra seis ciudades ubicadas en tres diferentes continentes: Hong Kong, Tokio, Nueva York, Londres, Moscú y Paris. La estructura cubre una superficie de 700 m2 y es totalmente desmontable.De acuerdo al propio Kart Lagerfeld, Mobile art, más que una exposición itinerante o un edificio móvil, es una experiencia artística, y de hecho así es como se concibieron tanto la arquitectura del edificio como la exposición.El diagrama a partir del que se desarrolló la planta del edificio es muy simple, es una especie de bucle al que se accede y sale desde un mismo punto. El espacio fue concebido a manera de película, cuadro por cuadro, pero de manera tridimensional. La película se ve conforme el visitante transita el espacio. En relación a las cualidades -cinematográficas- del espacio, Fabrice Busteau, curador de la exposición explica el proyecto a partir de una analogía muy interesante: -El curador es el director del film, los actores son las obras de arte, y los escritores son los artistas. Así también, hay un director de fotografía quien también es el director de arte: Zaha Hadid-.
Al interior del museo se creó una especie de paisaje, esta características es evidente incluso en las fotografías del modelo a escala, en ellas se puede apreciar que la arquitectura es totalmente orgánica, de hecho no hay paredes verticales, todas se curvan. La complejidad de la geometría fue resuelta paramétricamente y puede ser rápidamente desarmada y aplilada.El hecho de que el espacio interior prescinda de las líneas rectas provoca algo de indefinición y genera fluidez lo que hace que el bucle gire infinitamente, dando la impresión de estar en otra dimensión, como en un juego de realidad virtual, en un universo que está en constante movimiento.Para muchos, la movilidad hace de esta obra algo fuera de lo común, pues normalmente, la gente viaja para visitar un museo, y en este caso el museo es el que viaja. Entre los artistas que participan en el proyecto se encuentran: el artista francés Daniel Buren; el instalador Leandro Elrich; la afamada artista japonesa Yoko Ono; el fotógrafo norteamericano, pionero de la fotografía en color, Stephen Shore; entre muchos otros artistas de reconocida trayectoria profesional.
La exposición Chanel Mobile Art.Mobile Art es una exposición itinerante diseñada como una película en tres dimensiones y presentada dentro de un pabellón nómada de apariencia futurista diseñado por la arquitecta inglesa de origen iraquí Zaha Hadid. Para la solución formal de este espacio, Hadid parte de la famosa gardenia blanca, característica de Coco Chanel.El proyecto fue curado por el modisto alemán Karl Lagerfeld, director de la casa de modas Chanel y por el crítico de Arte Fabrice Bousteau, quien desde 1979 es director y redactor de la revista Beaux arts magazine.

Este proyecto es el resultado de una propuesta estética que, durante los dos últimos años ha promovido los valores y el lenguaje visual de la firma de modas Chanel.

En esta exposición colaboraron más de veinte artistas de reconocida trayectoria profesional, originarios de diversas partes del mundo, quienes diseñaron piezas, a partir de los objetos que durante años han sido representativos de esta firma de modas.

Los creadores fueron invitados a visitar la casa de Mademoiselle Chanel, en Rue Cambon, París, así como los talleres donde se fabrican los bolsos de Chanel, con la intención de que pudieran conocer de cerca la historia y los objetos que identifican a Chanel en todo el mundo.
Los artistas que participan son: Blue Nose, Daniel Buren, David Levinthal, Fabrice Hyber, Leandro Elrich, Lee Bul, Loris Cecchini, Michael Lin, Nobuyoshi Araki, Pierre y Gilles, Sophie Calle, Soja Tao, Stephen Shore, Suboth Gupta, Sylvie Fleuri, Tabaimo, Wim Delvoye, Yang Fudong, Yoko Ono, Y.Z. Kami y Stephan Crasneanscki.

Todos ellos trabajaron con soportes y medios característicos del arte contemporáneo, como son: la instalación, video, escultura y fotografía. Es importante mencionar que estos artistas participaron en la última emisión de la Bienal de Venecia.

El tamaño del pabellón es de unos 29 x 45 metros y fue construido con una lona muy fina y traslúcida parecida a la piel que permite ser iluminada con diversos colores. Este pabellón móvil o nómada, a la fecha ha viajado por ciudades como Hong Kong y Tokio, actualmente está ubicado en la ciudad de Nueva York; posteriomente viajará a Los Ángeles, Londres, Moscú y París.

El acceso a este espacio es gratuito, y el recorrido dura 30 minutos.

Chu Enoki (Japón)

CHU ENOKI

Maurizio Cattelan

Maurizio Cattelan es un artista italiano. Esencialmente autodidacta, su obra se mueve entre la escultura y la performance y tiene en el sentido del humor y la trasgresión de los símbolos establecidos sus principales armas de expresión. En su individual del MOMA de Nueva York, en 1998, hizo que un actor vestido de Picasso, provisto de una gran careta que caricaturizaba el rostro del pintor, saludara a los visitantes al puro estilo de Disney World; un modo de llamar la atención sobre la inercia mercantil y espectacular del arte contemporáneo. Otra de sus intervenciones más conocidas tuvo lugar en 1999 en la galería Anthony d´Offay, donde instaló una réplica del monumento Mail Lin de Washington, en la que sustituyó los nombres de las víctimas de la guerra de Vietnam por las derrotas de la selección inglesa de fútbol; corrosiva broma sobre la gravedad con la que se trata el mundo del fútbol, sobre la proporción y la comparación, sobre las diferentes memorias nacionales.

Texto vía masdearte.com

Jethro Haynes

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Zaha Hadid en Sonnabend Gallery, Nueva York

Nacida en Bagdad en 1950, Zaha Hadid estudió arquitectura en la Architectural Association desde 1972 a 1977, año en el que obtuvo el diploma. Se asoció con el estudio OMA (Office for Metropolitan Architecture), mientras impartía clases en la Architectural Association, junto a dos de sus compañeros de OMA -Rem Koolhaas y Elia Zengelis. La obra arquitectónica de Zaha Hadid ha sido reconocida en diversas ocasiones con premios de rango internacional entre ellos el Premio Pritzker.

Desde el 1 de Noviembre y hasta el 13 de Diciembre se presentan las nuevas instalaciones escultóricas de gran formato de Zaha Hadid en dos espacios galerísticos de Nueva York, Sonnabend Gallery y 168 tenth avenue. Los trabajos mostrados reflejan la visión de Hadid de un nuevo urbanismo que mezcla arte, arquitectura y diseño. Algunas de las instalaciones están basadas en comisiones arquitectónicas de la práctica de Hadid.

Theo Jansen (1948, La Haya, Países Bajos)

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=a7Ny5BYc-Fs[/youtube]

Desde hace quince años, el holandés Theo Jansen se ha dedicado en cuerpo y alma a crear una nueva forma de vida. Sus “Strandbeest” (bestias de la playa) parecen tan orgánicas que desde lejos se confundirían con inmensos insectos o esqueletos de mamuts prehistóricos, pero están hechas a partir de materiales de la era industrial: tubos de plástico flexible, cinta adhesiva. Nacen dentro de un ordenador en forma de algoritmo, pero no requieren motores, sensores o ninguna clase de tecnología avanzada para cobrar vida. Se mueven gracias a la fuerza del viento y a la arena mojada que encuentran en su hábitat de la costa holandesa.

Desde su laboratorio de Ypenburg, Jansen estudia la historia de la evolución biológica para dotar a sus nuevas generaciones de criaturas de capacidades cada vez mayores. Su sueño es que algún día aprendan a evolucionar sin su intervención y continuen sus vidas como cualquier otro organismo, sometidas a los ciclos de la naturaleza.

Todos los que observan por primera vez la belleza de una de las criaturas de Theo Jansen desplazándose sobre la arena entienden de inmediato que el trabajo de este ingeniero, científico y artista es algo especial. Sin embargo, durante más de una década ha permanecido en la oscuridad y sólo recientemente ha sido descubierto por la comunidad artística internacional. En la pasada década deslumbrada por la revolución digital, su obra podía parecer rudimentaria, sobre todo en comparación con la sofisticada producción que estaban realizando sus coetáneos en el campo del arte robótico. Hoy, en la era en que la convivencia entre la técnica y la naturaleza en pos de la sostenibilidad es una prioridad urgente, sus estrategias de diseño resultan más relevantes que nunca.

Las criaturas de Jansen comienzan su gestación como una simulación dentro de un ordenador, en forma de organismos de vida artificial que compiten entre sí por ser el más veloz. Jansen estudia las criaturas vencedoras y las reconstruye tridimensionalmente con tubos flexibles y ligeros, hilos de nylon y cinta adhesiva. Aquellas que se desplazan más eficazmente donarán su “ADN” (la longitud y disposición de los tubos que forman sus partes móviles) a las siguientes generaciones de Standbeest. A través de este proceso de hibridación y evolución darwiniana, las criaturas se vuelven cada vez más capaces de habitar su entorno, y pueden incluso tomar decisiones para asegurar su supervivencia; el “Animaris Sabulosa”, por ejemplo, hunde su nariz en la arena para anclarse si detecta que el viento es demasiado fuerte para permanecer en pie.

Jansen trabaja ya en la séptima generación de criaturas de la playa. Sus últimas piezas pueden incluso transportar pasajeros en su interior -el “Animaris Rhinozeros”, un gigante de dos toneladas de peso que puede ser movido por sólo una persona- y llegar hasta donde no haya viento ni arena, gracias a un ingenioso sistema de impulsión basado en aire comprimido almacenado en botellas de refrescos.

En el futuro, el artista holandés prevee que sus creaciones se volverán cada vez más sofisticadas anatómicamente: desarrollarán músculos, un sistema nervioso, y algún tipo de cerebro que les permita tomar decisiones complejas. Y un día, anhela, las criaturas de la playa no le necesitarán para seguir evolucionando. Manadas completas en las playas competirán por ser las más veloces y estables, y transmitirán de manera autónoma su ADN a las siguientes generaciones, integradas ya por completo en su ecosistema.

Tras abandonar sus estudios de física, Theo Jansen empezó su carrera artística en los 70 como pintor. Posteriormente se comenzó a interesar por áreas como la aeronáutica y la robótica. Su “UFO” (OVNI), una aeronave con forma de platillo volante con la que aterrorizaba a los habitantes de la ciudad holandesa de Delft, y su “máquina de pintar”, un robot que traza graffitis sobre una pared, mostraron su habilidad para aplicar sus conocimientos de ingeniería a diferentes proyectos artísticos. A comienzos de los 80, Jansen comenzó a crear programas de simulación algorítimica de vida artificial. Su interés por diseñar organismos vivos y autónomos a través de software le lleva a iniciar su serie de esculturas cinéticas “Strandbeest”, el proyecto que le ha proporcionado un reconocimiento a nivel internacional. Entre otros galardones, Jansen ha recibido el premio especial del jurado en Ars Electronica 2005.

Texto vía ARTE+PENSAMIENTO

The New York City Waterfalls, Olafur Eliasson

Ya he mencionado a Olafur Eliasson en otra entrada.

The New York City Waterfalls es una de sus obras recientes,  y estuvo desde 26 de Junio hasta el 13 de Octubre de este año en Nueva York.

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