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La máquina de autorretratos de Jen Hui Liao es un dispositivo que toma una fotografía del modelo y lo dibuja pero con la ayuda de éste. Las muñecas del individuo se amarran a la máquina y son guiadas para dibujar las líneas que formarán el retrato.
El proyecto comenzó de la observación de que casi todo lo que nos rodea ha sido creado por máquinas. Nuestras identidades personales son representadas por los productos de la relación entre hombre y máquina. La máquina de autorretratos encapsula esta relación. Cooperando con la máquina, un autorretrato es generado. Es autodibujado pero desde un punto de vista externo, a través de un movimiento controlado y posibilidades limitadas. Nuestra elección acerca de como somos representados está limitada a lo que la máquina permitirá.

Ya hemos hablado de Hiroshi Sugimoto , quien piensa que un buen fotógrafo siempre debe tener algo de científico. Aquí un adelanto exclusivo de su último trabajo experimental.



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En el año 2000, Sachiko Kodama empezó a trabajar en un proyecto de arte de ferrofluidos que nombró “Protrude, Flow”. El movimiento dinámico de líquidos es el tema de este proyecto. Un ferrofluido es un líquido que se polariza en presencia de un campo magnético. Los ferrofluidos se componen de partículas ferromagnéticas suspendidas en un fluido portador, que comúnmente es un solvente orgánico o agua. Las nanopartículas ferromagńeticas están recubiertas de un surfactante para prevenir su aglomeración a causa de las fuerzas magnéticas y de van der Waals. Los ferrofluidos, a pesar de su nombre, no muestran ferromagnetismo, pues no retienen su magnetización en ausencia de un campo aplicado de manera externa. De hecho, los ferrofluidos muestran paramagnetismo y normalmente se identifican como “superparamagnéticos” por su gran susceptibilidad magnética. Un auténtico fluido ferromagnético es difícil de crear en la actualidad, requiriendo elevadas temperaturas y levitación electromagnética.