Wim Delvoye (Wervik, Bélgica, 1965)





Wim Delvoye es considerado el artista más grosero del mundo. Su producción, ecléctica y polifacética puede englobarse bajo un denominador común: el desafío a los límites entre alta y baja cultura y el sentido del humor. Sus raíces católicas son perceptibles en la reivindicación que hace del ornamento y lo barroco, así como en su rechazo de la estética del minimalismo, la “elegancia” y el “buen gusto”, que considera síntomas claros de una sociedad en decadencia. Incorpora elementos del mundo del kitsch en alguna de sus obras: una portería con una vidriera de San Esteban en el fondo, una hormigonera de porcelana o un urinario adornado con la fotografía del rey de Bélgica. Durante una década reunió la colección de etiquetas de una marca de quesos. “El origen de las especies” es una reflexión visual e ideológica de la relación entre biología y capitalismo, a través de la historia de una etiqueta y del desarrollo de una marca. “Siete consideraciones sobre sexo X” muestra una serie de radiografías eróticas, primeros planos de escenas amatorias, con una visión interior, ya que las imágenes fueron tomadas con rayos X. Suya es también “Cloaca”, una máquina que reproduce el sistema digestivo humano, en el que se introduce el alimento por un extremo y salen las heces por el otro. El realismo de su trabajo le condujo a China, donde Delvoye tiene una granja en la que tatúa a cerdos, convirtiéndolos en obras de arte.

